Sonidos sombreados.
Sonidos sombreados.
Escucho multitud podcast con entrevistas, han proliferado estos tipos de contenido en las redes. Programas en los que invitan a personas brillantes que narran cómo ha sido su trayectoria para alcanzar el triunfo. Hay protagonistas de todas las edades, los jóvenes emprendedores que han montado un proyecto y han alcanzado el éxito en pocos años y los no tan jóvenes que han recorrido carreras eminentes logrando un estatus profesional deslumbrante gracias a sus méritos. En ambos casos hay perseverancia una cualidad que admiro.
Me encanta escuchar estas charlas, descubres perfiles de personas que gracias a su tesón y a una visión clara han transformado su motivación en un logro. Generan inspiración en los oyentes, entre los que me incluyo, y sin embargo hay otra emoción gris que se cuela por los poros de la envidia: la desazón.
Cierta mirada a tu pasado, en algunos de los casos, te muestran lo que ya no vas a ser nunca, te sobran años. Si te sitúas en el extremo contrario te das cuenta de que no hay décadas de vida para alcanzar a la otra mitad, te sobran años. Estás en medio de la nada, !simpática situación!.
Hasta hace nada el nivel de comparación se reducía a un limitado círculo de conocidos, algunos representantes de la cultura, el deporte y famosillos varios. Ahora la lista de los que te han adelantado por derecha e izquierda (y no me refiero a lo político, ese es un campo de minas que no quiero atravesar) es infinita e inabarcable.
Me siento, a veces, cómo la sombra de lo que podría haber sido. ¿Me venció el conformismo?
Es el momento de inflexión, el primer paso está, me he dado cuenta. Ahora viene el segundo ¿estoy dispuesta a hacer algo para cambiarlo? Es una magnifica pregunta, y no porque la haga yo. La quiero responder con hechos que de palabras a la deriva está repleto internet.
Y tú, ¿te reconoces como sombra? Si estás conforme con tu rutina, con tu situación, y tus aspiraciones están colmadas por completo, no te harás estas preguntas. Bendito tú y tu apacible condición. Pero si el gusanillo de la monotonía está alimentándose de tus ilusiones, ponte en movimiento. Algo habrá que te haga vibrar, que te despierte para que, abriendo la paradoja, alcances tu verdadero sueño.

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