Cada secuencia es imprescindible.
El triangulo de la Tristeza. Cuatro películas en una. El hilo inicial que no introduce en la historia es la cosificación que se produce en el mundo de la moda de las personas que trabajan en ella. Aparece reflejada da vertiente masculina de este universo, en el que nos cuentan que la mujer está mejor valorada porque como producto que es, vende más. Poco después, siguiendo ese rastro, amplia la mirada y se nos muestra con acierto, temas relacionados con el mundo de la pareja, el dinero, el estatus, la maternidad dentro de este ámbito pero que podrían ser trasladables a otras esferas de la sociedad. Sin cerrar este primer ítem nos traslada, junto a esta pareja, a un crucero de lujo, y a aquí empieza, según mi punto de vista, lo fuerte de la aventura fílmica. Es cómo si hubiese dado con un filón de ideas geniales y el director (también guionista, Ruben Östlund ) las concentrase en los próximos minutos. Saca a la luz como las personas somos los sere...